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30.12.03
 
La "sociedad civil" en Ginebra

La primera fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información no deja de dar quebraderos de cabeza ni después de terminadas. Si la reunión "oficial" era para ponerse a temblar, lo de la llamada "sociedad civil" no es mucho mejor. Para empezar, hay que recordar que dicha "sociedad civil" está formada por las organizaciones que decide la propia ONU y, por ejemplo, se ha expulsado de la misma a Reporteros Sin Fronteras por petición de Cuba y Libia (dos dictaduras muy preciadas por muchos "progresistas" de España y otros países).

Además, está la "Declaración de la Sociedad Civil". Contiene algunas ideas interesantes, e incluso inteligentes, pero tiene algunos puntos que rezuman a totalitarismo y odio a las democracias. He aquí algunos ejemplos:

La actual dinámica del mundo se caracteriza por tensiones resultantes de la interrelación entre la liberalización económica mundial, la mundialización cultural, el mayor militarismo, el resurgimiento de fundamentalismos, el racismo y la suspensión y violación de derechos humanos básicos (2.1 Justicia social y desarrollo sostenible centrado en el ser humano).

Los autores del texto equiparan la libertad económica y cultural a nivel internacional (no son otra cosa lo que ellos llaman "liberalización económica mundial" y "mundialización cultural") con fenómenos que se oponen a la misma: racismo, fundamentalismos, militarismo, etcétera. Deberían recordar que los sistemas políticos que más se han opuesto (y siguen haciéndolo) al libre flujo de información y costumbres y a unos mercados abiertos son precisamente los totalitarios. El nazismo, el comunismo soviético, los talibanes o el Irán de los ayatolás son o han sido racistas, militaristas y ejemplo de violación constante de los derechos humanos.

Debe garantizarse el acceso universal a la información fundamental para el desarrollo humano. La infraestructura y las formas más apropiadas de tecnologías de la información y la comunicación deben ser accesibles para todos independientemente de su contexto social, y debe promoverse la apropiación social de estas tecnologías (2.1.5. Acceso a la información y los medios de comunicación).

Este párrafo no tendría nada malo si no fuera por la última propuesta (señalada por mí en negrita). Eso de la "apropiación social" suena terrible, a simple y llana expropiación de la propiedad privada con la excusa del bien común. Una cosa es que redes sociales creen puntos de acceso a Internet, y otra muy diferente esa de la "apropiación social", que supone una clara invitación a la violación de un derecho tan importante como el de la propiedad privada. Una cosa es la cooperación voluntaria y otra la "solidaridad por decreto". Además, esta prácticas conseguirían alejar las tecnologías. Por ejemplo, ¿quién se arriesgaría invertir en abrir un cibercafé en un barrio pobre si sabe que existe un gran riesgo de que se lo quiten en nombre de esa apropiación social? Nadie. Conclusión: muchos vecinos del barrio se quedan sin acceso a Internet.

La innovación de las TIC debe ajustarse a normas técnicas internacionales para el hardware, el software, y los procesos, de modo abierto, libremente aplicable, documentado a nivel público, interoperable, no discriminatorio y conforme a la demanda. (2.1.8 Desarrollo de soluciones de TIC sostenibles y comunitarias.)

Ahora resulta que la iniciativa privada es mala para el desarrollo de las Tecnologías de la Información. No nos engañemos, estas lineas lo que piden es (con palabras bonitas) que las empresas renuncien a desarrollar sus productos como quieran. ¿Quién definiría qué software y hardware es o no interoperable, no discriminatorio y conforme a la demanda? Hasta ahora, de eso se ha encargado el propio público consumidor, que sólo adquiere lo que le interesa, poner otro árbitro es peligroso. Otra cosa, lo que parece una defensa del software libre ("modo abierto, libremente aplicable, documentado a nivel público") no es tal, sería la sentencia de muerte de cualquier software. Cada compañía informática debe tener libertad para optar por el modelo de negocio que escoja. Ya serán los ciudadanos quienes le premien o castiguen a la hora de comprar o no sus productos.

Se deben prever y evaluar medidas de financiación de actualidad y otras nuevas. África ha propuesto el "Fondo de solidaridad digital". Dicho fondo podría ser una auténtica esperanza para los pueblos de África si se establecen claramente sus metas, si se gestiona de forma transparente y se orienta al fomento de los servicios públicos primarios, especialmente los de las poblaciones que viven en zonas desatendidas y aisladas (2.4.4 Financiación e infraestructura).

¿Alguien puede explicar cuándo ha gestionado "de forma transparente" la ONU algún fondo de ayuda internacional? Además, estas ayudas por bloques tan sólo sirven para financiar dictaduras, por si queda alguien sin enterarse de ello. La única manera ayudar a los países pobres es mediante acuerdos bilaterales para desarrollar programas concretos controlados por quien otorgue la ayuda (Estados, ONG o empresas). De otra manera, tan sólo se logra que unos cuantos tengan la conciencia tranquila a pesar de que en realidad estén alimentando la ya de por sí generalizada corrupción en los países (por lo general gobernados por dictadores) del llamado Tercer Mundo.

En la declaración hay muchas más perlas similares, pero no es cuestión de aburrir a quien visita este sitio en busca de comentarios más o menos breves.
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