Sobre la Red


W W W . C H I N C H E T R U . C O M

20.1.04
 
Condecoración castrista

¿Saben ustedes a quién condecoró en julio de 2002 el Gobierno castrista por "por su solidaridad permanente con nuestro pueblo y con la obra de la Revolución Cubana"? Piensen un poco. Organiza eventos culturales en La Habana en los que siempre se escuchan claros mensajes de apoyo a Fidel Castro. Algo más, entre sus "socios" hay otros amigos de Castro como Trueba o Ana Belén.

¿Ya lo saben? Una pista más. El PSOE le apoya cuando él y los suyos atacan los intereses legítimos de los españoles. Acertaron: Eduardo Bautista, presidente de la SGAE.
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Revolucionario de salón

Ignacio Ramonet es, como otros totalitarios de vocación, un revolucionario de salón que se dedica a predicar solidaridad en clave ultra-izquierdista y a atacar al liberalismo y los estados democráticos al tiempo que trata de ganar dinero y difunde sus ideas gracias al capitalismo y la democracia que tanto parecen disgustarle. Vamos, que es un pequeño George Soros de los medios de comunicación en versión hispano-francesa.

En el último sermón que nos dirige a través de la versión española de Le Monde Diplomatique, Ramonet nos ofrece, con la excusa de la Cumbre Mundial Sobre la Sociedad de la Información, su visión de cómo es Internet y cómo debería ser. Nada nuevo, utiliza la Red para machacar con el discurso que ha hecho de su publicación la Biblia del perfecto progre antiglobalización europeo.

Repite la falacia de que cada nuevo avance tecnológico ayuda a dejar cada vez más descolgados a los países menos desarrollados. Ha sido precisamente la apuesta por la tecnología y por una economía capitalista la que ha permitido que países como Corea del Sur o Taiwán alcancen unas cotas de prosperidad dignas de mención. Partieron del mismo punto que sus vecinos comunistas y lograron un crecimiento espectacular, mientras que Vietnam o Corea del Norte siguen en la más absoluta pobreza.

Ramonet no duda, como tantos otros de su tipo, en defender cosas contrarias. ¿En qué quedamos? ¿La ICANN depende directamente del Gobierno de EEUU o es algo totalmente privado? En el sermón nos dice ambas cosas, y en los dos casos le parece mal. Él tiene claro cómo tiene que funcionar: debe depender de la ONU. Como argumento de autoridad, nos recuerda Berners Lee (como si no pudiera equivocarse) defendió esta idea, pero obvia decir que los países que más insistieron en la propuesta fueron algunos tan liberticidas como China y Cuba.

Por supuesto, Ramonet predica la solidaridad forzosa. Pretende que, sin que se nos pregunte y privados del derecho a saber que se hace con nuestro dinero, que paguemos a la fuerza un supuesto desarrollo de las Tecnología de la Información los países menos avanzados. Da igual que algunos de los dictadores se opongan a esas mejoras en sus países o sean quienes convierten Internet en un lujo.
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