Sobre la Red


W W W . C H I N C H E T R U . C O M

4.12.03
 
Letras prohibidas

Que Fidel Castro encancele periodistas y censure la información no es ninguna novedad. Lo que sí resulta novedoso es que alguien, fuera de los círculos próximos al exilio, proteste por ello. Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha traído a España una campaña como las que realiza en Francia. Durante una semana, los cines españoles proyectarán el anuncio de RSF Letras Prohibidas.

Si alguien cree que esto no tiene nada que ver con Internet, tema centrar de este blog, les puedo recordar que muchos de los periodistas encarcelados en Cuba transmitían sus informaciones por teléfono para que se publicaran en sitios web del exterior de la Isla. Además, el régimen castrista prohíbe a los ciudadanos que se conecten a la Red y hay quien acaba en la cárcel por hacerlo. De todos modos, lo contaría aunque no tuviera nada que ver con Internet. Quien denuncie al tirano caribeño merece todo mi apoyo.
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2.12.03
 
Ahora, a por las conexiones

Hasta estos momentos, sólo habían sido propuestas y sugerencias por parte de grupos de presión españoles y estadounidenses (así como de otras nacionalidades). Sin embargo, en Canadá han ido un paso más allá. La Sociedad de Compositores, Autores y Editores de Música (SOCAN), equivalente en ese país a la SGAE española, ha pedido al Tribunal Supremo canadiense que obligue a los ISP a pagar un canon para compensar las pérdidas por descargas de música a través de Internet.

Si el Supremo de aquel país accede a la petición de la SOCAM, se creará una situación de manifiesta injusticia. Los ISP canadienses tendrán que hacer frente a un perjuicio económico que trasladarán a sus usuarios, de lo contrario la viabilidad económica de muchas de estas empresas correrían peligro. Esto se puede hacer de dos maneras. La primera es mediante la monitorización de las actividades on line de sus clientes. Se trata de algo imposible, pues supondría una vulneración de la intimidad de los internuatas y un ataque a su derecho al secreto de las telecomunicaciones.

La otra opción, que es la que se aplicaría, consiste en aumentar el precio de la conexión a todos los usuarios. En este caso, se repite la misma injusticia que se da en el canon de los CD. Como no se sabe quién descarga y quién no lo hace, pagan todos. Hay millones de internautas, en Canadá, EEUU, España y cualquier otro país, que no se "bajan" música. Hay muchas personas que utilizan la Red para trabajar, informarse, entretenerse o comunicarse sin descargarse una sola canción.

Si esto ocurre, se creará un peligroso precedente. En cuanto lo canadienses sufran un canon por sus conexiones a Internet, la SGAE exigirá lo mismo en España. Argumentará entre otras cosas, como con los CD, que el hecho de que se haga en otros países demuestra lo justo de su reclamación. Y nadie se deberá extrañar de que un juez tecnófobo o amigo de la asociación de Teddy Bautista les dé la razón.
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